En esta noche acerada bajo un cielo ilusorio, el filo de mi espada busca la cabeza de este monstruo tan extraño. Estoy esperando de pie, pisando el musgo sobre las piedras, rodeado de hojas secas que susurran en mi mente.
Dicen que el monstruo es cruel y violento, pero mi carne no teme, pues soy un cuervo de la noche. Aquí me quedaré, sin temor, sin arrepentimiento, sin mirar atrás. El día llegará en que todos los hombres se arrodillarán ante mi gloria.
Ya es tiempo de que aparezcas. ¿Quién eres Oh antiguo ser, que siempre que te miro lo hago por primera vez?
Pero el mar no me responde...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.