jueves, 13 de noviembre de 2014
La tarde se cubre
Caminas,
y la tarde se cubre de una melancolía
que te gusta.
Las luces despiertan
y bañan con su oro artificial cada esquina
hasta que los colegiales quedan en evidencia
y corren en busca de un árbol.
La glorieta está vacía.
No tardará en llenarse de almas
cuando rachas de milonga las convoquen.
Entonces ensayarán cada paso ante ojos atónitos
de turistas que no aciertan con las fotos.
El verde de la plaza,
tan oscuro que parece negro
deberá esperar hasta la primavera
para recibir a los enamorados que en su seno
murmurarán palabras incomprensibles
buscando la aprobación del crepúsculo.
Caminas,
y la tarde se cubre de noche.
Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, invierno de 2006.
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