jueves, 5 de marzo de 2015
Anotado un 7 de enero
Sigo impactado. El ser humano continúa sembrando destrucción, dolor y muerte. ¿Acaso no nos damos cuenta que estamos sepultados todos en el mismo polvo? ¿Quiénes somos para decidir quién tiene que vivir y quién tiene que morir? Somos insectos sobre la hoja con ínfulas de dioses, engreídos, vanidosos, elucubrando sobre la religión, la política, el cielo y la tierra, pero resulta que el único lenguaje que sabemos hablar es el lenguaje de la muerte. Si nuestra única razón de vivir es la violencia, eso significa que hemos perdido el sentido de todo.
Pero quiero creer que no todo está perdido. Hace un tiempo anoté en mi diario una idea que repito ahora, en este cuaderno:
"Si el hombre, a lo largo de la historia, ha demostrado ser capaz de cometer las peores maldades, eso nos demuestra que optar por el bien es el acto de libertad más grande".
Librémonos de una vez de la esclavitud del mal y aprendamos a ser libres.
Porte de Vincennes
enero de 2015
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