miércoles, 4 de abril de 2012

El relámpago y yo

Sigo caminando en esta noche sin luna, bajo la lluvia, con las manos en los bolsillos y mis ojos clavados en el agua. El viento quiere penetrarme, pero yo no me dejo. Finalmente me abandona porque no le prometo ninguna dicha.
Pero el relámpago me inquieta. Con su pálida luz de muerte me seduce y me pide que lo toque.
 ¿Cómo hacerlo?
No creo que sea tan difícil tocarlo, lo difícil es seguir siendo el mismo después.
Cruzo el puente de piedra y deseo que este relámpago no se apague. Que se quede prendido con su luz espectral bañando mi trémulo esqueleto.
Pero él también me abandona. Y yo me hundo en la noche.

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